Se sitúa al fondo de los valles de Matallonga y de Cortals. En este territorio tan accidentado, asentado sobre diversas cuevas cubiertas por losas de piedra que actualmente se utilizan como bodegas por su buena temperatura, viven 375 habitantes.

En medio del pueblo se encuentra el majestuoso castillo de piedra, del siglo XIII, donde se puede visitar el Aula Magna, antiguo punto de encuentro de la orden de San Juan de Jerusalén; antes de entrar se puede admirar un fresco que representa la donación de la primera Carta de Población de l’Espluga Calba. En el Patio de Armas se puede ver una gran pila de piedra que se hacía servir para guardar el aceite; también hay la sala de la Orden de Malta, una sala de exposiciones y un museo del campesinado.

Se realizan visitas guiadas en el Castillo.

La nueva iglesia, de los siglos XVIII, fue edificada en el mismo lugar donde estuvo la anterior, si bien hizo falta utilizar la mitad del cementerio, que estaba al lado, una parte de la antigua abadía, la casa consistorial y otras casas de particulares.

En la fachada principal de la iglesia hay una imagen de la Inmaculada Concepción, patrona de la población. En los laterales se encuentran el sol y la luna.

El año 1991, el artista Josep Minguell hizo la restauración de las pinturas que el año 1954 pintó su padre, Jaume Minguell, y la realitzación de unos impresionantes frescos en la capilla del Santísimo.